Hervidos en las Redes

20 de abril de 2017

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#citaciega

“Ese vestido te queda muy bien…le decía…

…(aunque ese peinado no le favorece nada)…pensaba…”

 Como puños, Fátima M. Roldán

 

Seguro que conoces el Síndrome de la Rana Hervida. Es un clásico. Si lo conoces, puedes saltarte los siguientes tres párrafos, si no, te lo cuento en unas líneas…

…verás, dicen que si echas una rana a una cazuela con agua en ebullición, así, sin avisarla ni nada, la rana (imagino que acordándose de tu santa y bendita familia) saltará fuera de inmediato, y si pudiera hablar te diría algo así como “puedes irte a txxxx por cxxx a paso’tambor, pedazo de hxxxxxxxxx mal nxcxxo, la próxima vez metes tu los hxxxxs en la cazuelita a ver si se te pelan y se te quedan en carne viva para toda tu xxxx vida”…o algo así… y todo ello pronunciado con un tono de IRA, de esa que sabes que se va a convertir en “rencor-para-siempre”.

…por el contrario, si metemos una rana en un recipiente con agua a temperatura ambiente, la rana no saltará; si con la rana en la cazuela,  progresiva y lentamente vamos calentando esa agua, la rana, irá habituándose a la temperatura que el líquido vaya alcanzando… al final, la rana terminará hervida… (y si ha sido buena, irá al cielo de las ranas que es un sitio muy bonito para las ranas, y si no, al infierno de las ranas que es un lugar en el que a las ranas le hacen cosas como las del anterior párrafo).

Por cierto… vaya tela el tipo o la tipa que descubrió esto ¿no?… estoy por no contar este rollo de la rana hervida… por solidaridad con el mundo anuro… pero quien borra lo anterior y empieza un post nuevo… uffffffffffffffff…. venga, sigamos…

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La morajela

La morajela, además de una urbanización residencial situada en el municipio de Alcobendas, suele ser una enseñanza que extraemos de un cuento, anécdota, etc.

Dicho lo cual, el experimento de la rana sirve muy bien para explicar lo que ocurre con determinados líderes en algunos contextos: los subordinados, bien por tratar de darle a su jefe una imagen positiva sobre cómo van las cosas, bien por precaución, por protección, por agradar, por interés o por lo que sea, pueden terminar comunicándole una visión de la realidad ‘matizada’ que NO se corresponde con lo que realmente ocurre…

…el jefe puede pensar que las cosas van bien, es lo que le cuentan, e incluso que su estilo de liderazgo es aceptado y funciona, cuando la realidad es que su contexto, nunca mejor dicho, no es tan bonito como lo pintan.

…y ahí está el líder, cual rana en una cazuela convencido de la que temperatura es la que debe ser, cuando lo cierto es que cada vez está más caliente… y él sin enterarse. Así que o toma conciencia de ello, o quedará hervido, achicharrado… y hasta puede que con cierta confusión al no terminar de tener claro por qué está ardiendo la oficina.

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¿Qué tiene que ver esto con las RRSS?

Vámonos ahora a nuestro mundo virtual…

Una de las cosas peores que pasan en las Redes Sociales es la excesiva complacencia. Y ocurre en muchos sentidos. Y joder, todos hemos caído, caemos y caeremos en ella… no te engañes, somos así… ya está, aceptémoslo y tratemos de moderarnos lo máximo posible en este sentido…

…y es que, a veces por tratar de dar una imagen positiva a alguien (desde a una persona de referencia, hasta a un vecino, da igual), por agradar, por precaución, por interés o por lo que sea… se nos pone el dedo flojo ante la posibilidad de regalar like (premeditado). Es barato. Click. Ya está tu nombre en la lista adecuada… parece inofensivo. Los me gusta, recomendaciones, corazoncitos y demás son un pasaporte barato para ser considerado a través de considerar a los demás.

…pero los efectos pueden ser jodidos, y no hablo de quien regala el me gusta. Hablo de quien los recibe. Somos presa fácil de nuestra vanidad. A veces preferimos ignorar lo barato que puede ser una recomendación o un halago escrito a la sombra de un teclado y aceptar (como una creencia) esa visión brillante de nosotros mismos que nos dan los demás. Nos mola, nos pone.

Incluso podemos llegar a convertirnos en un avestruz que esconde su cabeza en la pantalla de nuestros dispositivos, como si de esa manera la realidad desapareciese… o en uno de esos jefes achicharrados… o en una de esas ranas hervidas.

…y lo mismo ni nos damos cuenta de ello…

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El grano y la paja

Sabes… no quiero lanzar el mensaje de que todos los agradecimientos que se hacen y tal son fruto de la complacencia. No creo que sea así. Es muy chulo interactuar con la gente de tu comunidad, irlos conociendo, aprender con ellos… a mí esto me está aportando mucho más de lo que hubiera imaginado.

También es muy bonito conocer a gente, desvirtualizarla después de un tiempo interactuando en lo virtual y comprobar que si en la red hay gente fantástica… en la realidad, la gente fantástica mola mucho más. ¿Ocurre siempre?… pues yo qué sé, pero tengo la sensación de que cuidar la calidad de tu comunidad virtual correlaciona positivamente con el éxito en la relación fuera de la red, con esas mismas personas.

Pero no neguemos que el síndrome de la rana hervida se da en estos contextos, que se puede fomentar por una parte y otra, por quienes dan y quienes reciben. Cuestión de egos, imagino. Que es más sencillo decirle a alguien lo bien que lo hace, que las cosas que no nos gustan… para qué complicarnos la vida.

…porque es más sencillo dejarse llevar por un puñado de alabanzas, tengan el peso que tengan, que pensar que la has cagado… aunque visto desde fuera, la escena quede triste y grotesca.

A mí este tema siempre me ha dado un poco de mal rollo. Ya hace un año y pico publiqué el post “No retuitees, ni compartas mis contenidos…”. Siempre me ha inquietado el esfuerzo que se invierte aquí y su relación con la tasa de facturación que tengo… lo que merece la pena y lo que no… y el impacto de todo esto sobre mí, mi proyecto, mi trabajo, etc., lo que te crees y lo que te quieres creer…

No sé… sirva este post de reflexión. Últimamente leo bastante sobre esto a gente a la que sigo, incluso hemos generado algún debate chulo relacionado con este tema,… pero lo que más me llama la atención, es las ganas que tenemos todos de encontrarnos en la calle, darnos un abrazo, escucharnos, hacer cosas juntos, y generar oportunidades humanas y auténticas… que en definitiva… son las oportunidades más efectivas, transformadoras y nutritivas.

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[Nota del autor: ninguna rana ha resultado dañada en la elaboración de este post]

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Hervidos en las redes

Imagen de Kimkin, vía Pixabay 

 

4 Respuestas a “Hervidos en las Redes”

  1. Cris Responder

    Pues me dejas mucho más tranquila con el tema de no haber dañado a ninguna rana durante la elaboración del post!
    Voy a darte un like

  2. Pedro Responder

    Vale, David, me ha gustado tu post, pero no te lo creas mucho, eh? Je, je.
    Abrazo (de rana)
    PD: por cierto me he acordado del cuento de la rana y el escorpión; ya sabes, la rana le ayuda a cruzar la charca y el otro le paga con un picotazo mortal: ¿por qué siempre se joden las ranas?

    • David Barreda Responder

      jajajaja…. no, no me lo creo, pero no dejes de decirme lo que te gustan mis post jajajaja…
      …me alegro que te haya gustado a pesar de mis ‘desvaríos’… joder, es cierto lo que dices, las ranas parecen que siempre salen mal paradas en estos cuentos.. bueno, hay uno de Bucay (que sabes que este rescata a toda fauna) que cuenta que dos ranas se meten en un tarro de nata y una se salva porque de tanto pedaleo la convierte en mantequilla sobre la que se apoya y consigue saltar… pero hasta en este cuento hay una rana que fallece, la que se cansa y se ahoga… qué cosas..!!!!!

      David Barreda

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