La presión del grupo sobre tu Marca Personal

11 de febrero de 2016

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Reconozco que no soy mucho de ir a manifestaciones y no por eso me siento desvinculado de determinadas causas, incluso me siento muy activo a la hora de articular determinados valores. Me parece tan genial que la gente se manifieste como que decida no hacerlo. Y te puedo asegurar que tanto lo uno como lo otro me parece NECESARIO y RESPETABLE.

Personalmente creo que cada uno tiene derecho a buscar la forma más adecuada para expresar su posicionamiento, sus valores, sus creencias… si es que se quieren expresar, claro. Y si no, pues también se tiene derecho a no hacerlo.

Hay gente extrovertida, gente introvertida, gente con un tono de voz más elevado y otras con un tono de voz más sutil. Hay gente que actúa desde la masa y otras personas que prefieren causar impacto desde lo que hacen, o desde su manera de hacer las cosas, o desde sus rutinas, o desde su proyecto personal o profesional… da igual, se haga como se haga, esto es una riqueza, una ‘riqueza colectiva’ que sería más poderosa si en vez de competir sobre cuál es la mejor manera de ‘manifestar’ tu posicionamiento le diéramos valor y respetásemos cada manera de ser y por tanto, cada manera de actuar.

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El impacto Solomon sobre tu Marca Personal

No sé si conoces el llamado ‘efecto Solomon’. Trataré de recordártelo en pocas líneas (y te dejo el enlace a un artículo de Borja Vilaseca que me ha gustado bastante y que me ha servido de referencia para explicarte en qué consiste este ‘efecto’ ).

Resulta que en 1951, el psicólogo Solomon Asch realizó un experimento sobre el comportamiento social de las personas en un grupo. El experimento era sencillo: Asch visitaba un instituto y se compinchaba con un grupo de alumnos, junto a este grupo, se le daba participación a otro alumno que no sabía nada de la historia y que simplemente creía que participaba con el resto de compañeros en una prueba de visión

…al parecer Asch, haciéndose pasar por oculista, les mostraba al grupo de estudiantes que participaban en la camuflada ‘prueba de visión’ tres líneas verticales algo parecidas a estas…

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solomon

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La primera de la izquierda (X) y la última de la derecha (C) medían exactamente lo mismo, siendo las otras dos de longitud distinta a cualquier otra. El tipo les preguntaba en voz alta a los alumnos, uno por uno, sobre cuál de las líneas eran iguales, dejando siempre para el final al incauto que no estaba compinchado y que expresaba su respuesta después de haber escuchado a los demás.

La movida era que los estudiantes compinchados con Asch contestaban de manera incorrecta, haciendo coincidir sus respuestas y generando cierto consenso sobre una respuesta errónea. Algunos, para disimular, contestaban otra cosa pero se trataba de que en el grupo hubiera una visión común (errónea) a pesar de la evidencia que mostraban las líneas… ¿Qué pensáis que contestaron la mayoría de participantes que no estaban compinchados en el experimento y que respondían en último lugar?

…aquí viene lo bueno, resulta que un 75% de los participantes se dejó influir por el grupo a pesar de que el grupo estaba contestando erróneamente y de la evidencia que mostraban las longitudes de las líneas. Solo un 25% se mantuvo en su criterio.

Terminado el experimento los alumnos que contestaron en último lugar vinieron a admitir que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

Me encanta este experimento. Creo que por un lado nos pone de manifiesto determinadas debilidades (de las que ninguna persona está exenta en algún momento, en alguna circunstancia); y por otro lado, es una potente toma de conciencia del impacto que tienen los grupos sobre nosotros…

…y del impacto que tiene el peso de ‘lo social’ sobre nuestros proyectos y fundamentalmente sobre nuestra marca personal.

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Tu manera de ser

Tomar conciencia de tu Marca Personal es un proceso maravilloso. Creo que es de las propuestas más enriquecedoras que he conocido en los últimos años cuando se basa en un proceso de Branding Personal bien orientado.

En mi opinión personal, una vez que descubres (o vas descubriendo) la forma de tu marca, el reto está en articularla en la vida real sin que pierda su esencia, enriqueciéndola con experiencias nuevas, haciéndola crecer con adaptación y flexibilidad (pero sin desviaciones con respecto a los valores que la orientaron y que probablemente te han traído, o te estén llevando, al lugar en el que quieres estar).

El tema es que por muy universales que sean tus valores, tu manera de vivirlos será la tuya: única, personal e intransferible. Y si bien los valores pudieran ser compartidos, lo mismo la forma en la que los vives y los haces tangibles no generan tanto consenso (bien porque no guste, bien porque no gustes, bien porque te envidien, bien porque te perciban como competencia, bien porque a veces nos expresamos con torpeza,…)

Mi pregunta es hasta qué punto somos capaces de tolerar o estamos preparados para mantener una propuesta propia sobre todo cuando los vientos sociales no nos son favorables. O dicho de otra manera, hasta qué punto tenemos el músculo emocional entrenado para agarrar con fuerza el timón y mantenerlo, sin que las ‘corrientes’ lo desvíen.

…ojo, y no hablo de mantenerse en un ejercicio de cabezonería, esto es, cuando vamos hacia el precipicio y no escuchamos las voces que podrían salvarnos la vida, ese es otro tema. A lo que me refiero hoy es a nuestra capacidad de afrontar el cuestionamiento social de nuestra marca personal.

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El chantaje socioemocional o el miedo a quedarse fuera

Vamos a darle una vuelta de tuerca al tema.

Imagina que el movimiento social frente al que te encuentras combina maquiavélicamente ‘coherencia’ y ‘compromiso’ como palancas para que desvíes tu rumbo hacia un destino que no tenías previsto, y que a cambio de alejarte de tu manera de hacer las cosas e incluso de tu proyecto, obtendrás el cobijo y el resguardo del grupo.

Voy a tratar de explicarme mejor. Imagina que una característica de tu Marca Personal son las acciones solidarias. Bien, pues ahora imagina una corriente a tu alrededor que te lanza mensajes sobre cómo hay que ser solidarios y dentro de qué pautas hay que serlo. Vamos, que si no lo haces ‘como lo hace todo el mundo’ pues parece que no lo eres. Se cuestiona por tanto tu ‘coherencia’ y tu ‘compromiso’ que como define Kiesler es “el vínculo que existe entre el individuo y sus actos”.

En este punto, solo tú, en tus íntimas conversaciones sabrás la verdad sobre: si decides seguir tu propio camino; si decides compartir el camino con el grupo desde la libertad y la complementariedad; o si sientes que estás cayendo en un ‘chantaje socioemocional’ que tiene mucho que ver con la (a veces estúpida) necesidad de tener que certificar tus valores antes los demás y con el miedo a quedarte fuera.

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Todos tenemos personalidad hasta que dejamos de tenerla…

…y tomar conciencia de esto está guay, porque considero que te mantiene en apertura, que aceptas la capacidad que tienen las circunstancias y las personas de modelarte, y que hemos nacido con una naturaleza interconectada que te guste o no termina ajustando lo que somos.

Creo que la diferencia entre ‘viciarse’ o ‘nutrirse’ de lo externo tiene mucho que ver con la capacidad de mantenernos en nuestras posiciones, cuando son posiciones honestas y fundamentadas en un proyecto basado en TUS valores.

Terminamos viciando nuestra Marca Personal cuando nos empeñamos en ‘subirnos al carro a toda costa’ y adoptar formas y maneras ajenas pensando que esos trajes nos pueden ir bien, aunque al final terminamos yendo de ‘prestado’ pero con la falsa tranquilidad de ‘ir a la moda’. Por contra, la enriquecemos cuando generamos la capacidad de reconocer estrategias ajenas y abiertas, en la que encontramos una complementariedad de competencias que es la base de toda sinergia.

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Como dice el artículo de Borja Vilaseca “al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad”, con todos tus valores al aire y con el peligro de que en algún momento puedan utilizar nuestro ‘coherencia’ para generarnos o ponernos en un ‘compromiso’…

…la fortuna es que al final, sea como sea: TÚ ELIJES.

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So many people telling me one way
So many people telling me to stay
Never had time to have my mind made up
Caught in a motion that I don’t wanna stop

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La presión del grupo sobre tu Marca Personal

Foto de cabecera de HebiFot vía pixabay.com

10 Respuestas a “La presión del grupo sobre tu Marca Personal”

  1. Benito A. de la Morena Carretero Responder

    Recientemente leo que “La libertad es un concepto abstracto de difícil definición; en principio, está vinculada a la facultad que posee todo ser vivo para llevar a cabo una acción de acuerdo a su propia voluntad”. http://definicion.de/libertad/#ixzz3zrI3VYYd
    Para mí la versatilidad, independencia, criterio propio, mente evolutiva… a través de la información variada y el conocimiento que se adquiere, forman parte inseparable del concepto “libertad” y el dejarse llevar por la corriente que toque, nos priva de ella. Por eso, cuando David nos explica lo del “efecto Solomon” para entender lo de la influencia del grupo sobre el individuo, aprecio aún más esa permanente lucha que algunos mantenemos para no ser captados por cualquier tipo de secta, sea religiosa, sindical, política, mafiosa y del ocio, entre otras, que intentan sodomizarte con sus bondades, a través de numerosos medios de comunicación que solo buscan su pernada, es decir, captarte para su causa.
    A veces es conveniente sentir el riesgo de la inseguridad que surge ante tu derecho a decidir, que acomodarte en el pesebre, pero para entenderlo, creo que hay que leer el artículo de David.

    • David Barreda Responder

      Gracias Benito!!

      Me encanta eso de “A veces es conveniente sentir el riesgo de la inseguridad que surge ante tu derecho a decidir, que acomodarte en el pesebre”

      Un abrazo,

      David

  2. Pedro Responder

    Cierto lo que se comenta, pero por poner una nota discordante, también hay que estar vigilantes para que la inseguridad del lobo solitario no derive en la comodidad del alma pura,que por no mancharse en el barro de las renuncias y los consensos no salgo de su jaula de cristal: sería,respetable como dice David, pero poco útil socialmente hablando.
    En cualquier caso interesante reflexión sobre la marca personal: se agradece el toque humanista y menos marketiniano.

    • David Barreda Responder

      Pues Pedro, qué quieres que te diga…

      …que estoy 100% de acuerdo con tu reflexión, y me encanta, bien cierto es eso que dices sobre ‘la comodidad del alma pura’, nos sirve de advertencia y contrapunto necesario al artículo.

      Un abrazo!

      David

  3. Pedro Goni Responder

    Estupendo el artículo, te iba a contestar, haciendo lo que Pedro, yéndome al lado contrario, como decía Kiko; un muro de metacrilato, que no nos deja vernos ni manosearnos, ¿No nos deja aprender? Tenemos que conciliar las dos cosas no perder el espíritu crítico ante TODO, incluso ante nuestras creencias o principios más arraigados y de vez en cuando un repaso.
    Siempre un placer leerte David.

    • David Barreda Responder

      Hola Pedro!

      Me gusta la estrategia que propones en cuanto a conciliar “mantener nuestra posición” + “nuestra actitud de autocrítica” y mantener desde ahí el aprendizaje.

      Un saludo!!

      David

  4. Jose Joaquin Responder

    Estupendo post y te voy a contestar con una cita,”la soledad es la compañera indiscutible de un hombre digno”. dicho esto tengo decir que tener dignidad produce en muchas ocasiones el estar fuera de las masas, pero también es cierto que no puedes ir contra corriente, debes de dejar que la corriente te lleve donde tu quieres, por que si vas contra corriente o dejas que la corriente te arrastre, no tienes personalidad para afrontar nuevos retos.

  5. Vladimir Responder

    Mi única, distante y muy querida hermana menor suele pedir prestada al gran Jorge Luis Borges una autodefinición que según creo, también él pidió prestada a Dante, con los ajustes de lugar. Ella lo dice así: Soy una mujer desgarrada hasta el escándalo por sucesivas y contrarias lealtades, que en algún momento aprendió que la angustia es el precio de ser uno mismo.

    Y la vida de mi hermana es el mejor ejemplo que alguna vez he visto de lo que significa la esencia de esa cita: la angustia es el precio de SER UNO MISMO.

    Ser uno mismo y ser fiel a uno mismo es la verdadera esencia de una marca personal genuina, legítima y que realmente tenga algo propio que ofrecer al mundo, al margen de lo que el mundo piense o decida al respecto. Este post espléndido me ha hecho estremecer de tanta verdad. Gracias, David.

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